Siempre he pensado en que uno tiene que aceptarse tal y cómo es, con sus virtudes y defectos. Pero lo que no me gusta nada, es que la gente cambie “de la noche a la mañana”, quizá por la falsedad, quizá por que les va les interesa lo material únicamente. No sé, pero siempre se acaba descubriendo todo, pese a que te lleves un mal trago. Luego te has de desaogar con gente que nunca pensaste que te ayudaria tanto, pero así es, y siempre estarán allí. Y seguramente si lee este texto, la persona se dará por aludida, y si descubren el nombre los demás, me importará un comino, pues en ella se ve lo que es la amistad, y con ella nunca, NUNCA, descubrirás lo que es la traición. Te sanará las heridas, te escuchará, limpiará tus lágrimas… y siempre intentará que no se vuelva a repetir. Te defenderá hasta la muerte, y siempre intentará hacer todo lo que esté en sus manos.

Supongo que esta persona se dará por aludida, porque ella conoce todos los huecos de mi cabeza, todos los escondrijos de mi corazón. Y quién sabe, si algunas cosas cambiarán.

A veces desprendemos lágrimas por quien menos lo merece

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